Ganadería extensiva, presente y futuro
La ganadería extensiva, especialmente la de ovino y caprino, y muy particularmente en el Nordeste y Sureste español, está atravesando un cambio estructural profundo.
La dependencia del pastoreo conducido, la fragmentación y escasez de pastos, la limitada superficie en manos de los ganaderos y la exigente dedicación que requiere esta labor —más que cualquier otra dentro del sector agroganadero—, unida a la elevada edad media de los profesionales, está poniendo en riesgo el relevo generacional en muchas explotaciones.
A todo esto se suma un desierto de políticas favorables desde 2004 hasta hoy, con un modelo de ayudas centrado en la superficie agraria y no en la actividad ganadera, lo que ha dificultado aún más el relevo y la continuidad.
Nuestra respuesta cooperativa
Ante este contexto, desde hace años nuestra cooperativa trabaja en soluciones para mejorar la rentabilidad de las explotaciones y la calidad de vida de quienes las sostienen.
Hemos impulsado avances en instalaciones, utillaje, protocolos de bienestar animal y prevención de enfermedades, además de desarrollar soluciones propias que han demostrado eficacia:
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Alimentación: RUM, OVIRUM, cultivos para pasto.
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Equipamientos: COMERUM, cercados, GPS, mangas de manejo, tipificación.
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Mejora genética: ROA, GDO.
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Desarrollos comerciales: nuestro Ternasco de Aragón y sus innovadores formatos (churrasquitos, bocadillos, tournedós, jamón de cordero, collares, etc.).
Todos estos avances han supuesto mejoras notables en productividad, genética y bienestar animal, pero aún no han logrado por sí solos revertir el problema del relevo generacional.
Cambiar la narrativa del sector
Durante demasiado tiempo hemos contribuido, quizá sin querer, a presentar la ganadería extensiva como una actividad únicamente dura y sacrificada, olvidando destacar sus aspectos positivos cuando existe buena organización.
Tampoco hemos defendido con suficiente fuerza los beneficios económicos, sociales y medioambientales que aporta a nuestros pueblos.
Hoy, con los incendios devastando miles de hectáreas cada año, resulta especialmente doloroso ver cómo el discurso político, mediático y social habla de medios y recursos, pero rara vez sitúa a la ganadería extensiva como parte de la solución.
Quienes conocemos el sector sabemos la diferencia entre un territorio donde hay ganado y un pastor frente a miles de hectáreas abandonadas sin ningún rebaño que las cuide.

Una actividad indispensable
La ganadería extensiva no solo produce alimentos: cuida el territorio, fija población y contribuye al equilibrio medioambiental. Con apoyo, innovación y organización cooperativa, puede y debe ser una pieza central en el futuro de nuestro medio rural.
No se trata de nostalgia, sino de apostar por un modelo que combina tradición y modernidad, y que representa una herramienta eficaz frente al abandono, la despoblación y los incendios.
