
Los pastos de montaña constituyen un recurso esencial para la sostenibilidad de la ganadería extensiva. A su vez, el pastoreo extensivo es un factor clave para el mantenimiento de las actividades rurales y para la provisión de numerosos servicios a la sociedad, como el suministro de alimento de calidad y proximidad, la conservación del paisaje y la biodiversidad, o la reducción del riesgo de incendios.
El pastoreo ha modelado durante siglos el paisaje de montaña y la diversidad de especies vegetales y animales que en él habitan. La acción de los herbívoros —ya sea mediante el consumo, el pisoteo o el aporte de excrementos— facilita la coexistencia en un mismo espacio de distintos grupos de especies. Estas especies, como ciertas leguminosas o los escarabajos coprófagos, son esenciales para la conservación de los pastos y el mantenimiento de su potencial forrajero.

La presencia de matorrales o árboles dispersos en los pastos de montaña incrementa la diversidad de microambientes y, con ello, la biodiversidad. Los arbustos y manchas de matorral son fundamentales como fuente de alimento y refugio para múltiples especies de flora y fauna, y los árboles ofrecen protección frente a las inclemencias meteorológicas al ganado.
Sin embargo, el cambio climático de origen humano y las transformaciones en la gestión del territorio en las últimas décadas han favorecido la matorralización natural de los pastos. Cuando los matorrales proliferan en exceso, disminuye la oferta forrajera, se complica el tránsito y manejo del rebaño, y se incrementa el riesgo de depredación por grandes carnívoros. Además, la acumulación de matorral aumenta la continuidad del combustible vegetal, dificultando la extinción de posibles incendios.
Ganaderos y agencias implicadas en la gestión de los sistemas de montaña coinciden en la necesidad urgente de actuar para revertir la proliferación de matorrales y evitar la degradación de los servicios que prestan estos ecosistemas.
En este contexto, el proyecto BEEP ha identificado, tras reuniones con ganaderos y representantes de entidades gestoras (Espacios Naturales, Consell Comarcal y municipios), zonas prioritarias para la gestión de pastos. El proyecto promueve acciones como quemas o rozas controladas para reducir el matorral.

Concretamente, BEEP ha elaborado un plan simplificado de pastoreo para cinco municipios de la comarca del Pallars Sobirà, en el Pirineo catalán, y ha definido zonas prioritarias de actuación tanto para reducir el matorral en pastos como para realizar el adehesamiento de bosques colindantes.
Ambas actuaciones persiguen un triple objetivo: aumentar la provisión de forraje, al mismo tiempo que garantizan la conservación de la biodiversidad y la reducción del riesgo de incendios.
Para que estas medidas sean efectivas y sostenibles en el tiempo, es imprescindible no solo una correcta planificación y ejecución, sino también un pastoreo bien diseñado y ejecutado, preferiblemente combinando distintas especies de ganado.